20-03-2019

*Opinión: SAE: Ni lo chicos son el límite

La municipalización del servicio alimentario escolar (SAE), que la Provincia dispuso en 2016 y tomó vigencia en Quilmes desde 2018, puso en las manos del intendente Molina la responsabilidad de lo que los chicos comen en las escuelas de Quilmes. Menuda y honrosa responsabilidad.

Según el pliego vigente, un niño asistente a una escuela pública de la Ciudad, debería cada miércoles –por elegir uno de los días descriptos - desayunar leche chocolatada con un alfajor de maicena o almorzar salpicón de pollo con ensalada de lechuga, tomate y zanahoria, más un flan de postre.

Ese menú que solo existe en los papeles firmados por funcionarios de la gestión actual, interpela todos los días a muchas conciencias. Porque uno supondría que lo chicos son el límite a la permisividad de cualquier ineficiencia.

Ineficiencia a la que en realidad, la sobrevuelan otros aromas. Sobre todo, cuando las licitaciones terminan irremediablemente en manos de empresas socias entre si, lejanas a nuestra geografía, y en cuyo historial encontramos antecedentes de servicios de catering, pero también, construcción, calzado; y lo que sea necesario a la hora de proveer al Estado.

Claro que lo verdaderamente atroz de este tema, es lo que los pibes están comiendo. Porque al alfajor de maicena se lo reemplaza por galletitas decoradas con bichos; y al pollo con ensalada por un sándwich monofeta. Las denuncias, documentadas, abundan.

En una ciudad gobernada por un “referente” de la cocina saludable y plagada de ferias orgánicas patrocinadas por él mismo, se impone el modelo cruel y ezquizofrénico de alimentar con desechos a los niños de la escuela pública.

El presupuesto del SAE en Quilmes, paso de 234 millones a 350 millones en un año. El pliego pone en las manos del Municipio la facultad de fiscalización y hasta le otorga permiso para ponerla en las manos de terceros. En este marco, durante 2018, la gestión Molina anunció con formato de transparencia, la firma de un convenio para que la Universidad de La Plata, controle. O nada se concretó, o todo viene fallando con perfección suiza.
La panza los chicos debería ser el limite.

*Fernando Pérez- Diputado provincial y candidato a intendente de Quilmes