22-06-2020

Investigadores de la UNQ crean un software para músicos


“Muchos músicos están muy preocupados por no poder ensayar, por no laburar. Zoom, Jitsi y Skype no nos ofrecen buenas soluciones porque se traban. Para nosotros, un segundo de desfasaje es un montón. De la misma manera que ocurre con los deportistas, también necesitamos entrenarnos. Uno puede entrenarse solo, pero no tiene nada que ver con lo que ocurre cuando se practica con la banda. Al mismo tiempo, los pibes y las pibas de colegios y universidades no estaban pudiendo tener clases de música como se merecen, porque no existía una plataforma capaz de soportarlo. Nuestra iniciativa se presenta como una solución al respecto”, planteó Diego Romero Mascaró, docente, investigador y director de la Escuela Universitaria de Artes (EUdA) en la Universidad Nacional de Quilmes (UNQ).

¿Qué es Sagora? Es un software libre y gratuito, diseñado y desarrollado por artistas/investigadores. Se autodefinen como “artistas/investigadores” con orgullo: son músicos que realizan tareas de investigación y conciben que el arte y la ciencia no son campos tan desligados como a menudo se tiende a señalar.

La plataforma permite conectar múltiples usuarios en una sala virtual y transmitir audio en tiempo real sin que se cancelen las señales, como suele suceder con otras herramientas por estos días empleadas para teleconferencia. Esa especificidad la convierte en una aplicación útil para la práctica musical, tanto en el sector de las industrias culturales como en el de la educación, en la medida en que permite realizar ensayos y/o conciertos utilizando internet.

Al momento ya fue traducida al portugués, inglés y francés y próximamente estará disponible en italiano y ruso. En apenas unos días ya lo descargaron más de 14 mil personas de 41 países.

“El proyecto nació por la necesidad de dar clases. Este cuatrimestre dicto un taller de improvisación, una materia en la que los estudiantes deben tocar, y la única forma de evaluarlos es por su rendimiento grupal. Entonces, Sagora se origina a partir de una pregunta: ¿cómo hago para seguir con las clases sin alterar el programa?”, dice Romero Mascaró.

A ese primer gran interrogante se sumó el segundo vinculado con la propia práctica profesional ya que, además de docente, se destaca como músico. “Todos los viernes nos juntábamos a ensayar y se cortó por la pandemia. Como ya veníamos con el desarrollo previo de los conciertos colaborativos a través de internet desde 2015, optamos por tratar de utilizar esas tecnologías; pero no era lo mismo. Nos fastidiábamos en el medio de los ensayos, encontrábamos problemas técnicos que no podíamos sortear de ninguna manera”, comentó.

Con “conciertos colaborativos” se refiere al campo de la realización artística a través de internet. En ese afán, desde hace años, el equipo que lidera Romero Mascaró –desde el proyecto de investigación “Desarrollos tecnológicos aplicados a las artes”– ha participado de eventos conjuntos con las Universidades de Nueva York, de Thompson (Canadá) y de la Cuidad de Hong Kong, entre otras. Una actividad que permite afianzar el vínculo entre artistas que se encuentran en diferentes partes del mundo y los habilita a crear una obra sin la necesidad de compartir un espacio físico concreto.

“La iniciativa nació hace un tiempo y la pandemia nos vino como argumento perfecto. Con Diego venimos gestando ideas similares en las que intentamos generar espacios cuyo objetivo es tocar con otra gente alrededor del globo. Los conciertos colaborativos constituyen un antecedente. Para este caso, convocamos a un egresado, Nicolás Rodríguez Altieri, con quien trabajamos desde el comienzo para pulir la primera versión”, señaló Esteban Calcagno, docente, investigador y director de la carrera de Música y Tecnología de la UNQ.


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