22-12-2018

Detuvieron al oftalmólogo condenado por abusar de sus hijos menores de edad

La DDI de Quilmes detuvo a Fernando Bustince, el médico oftalmólogo de Quilmes que el 4 de noviembre de 2014 fue condenado a cinco años y medio de prisión por abusar al menos, dos de sus hijos cuando eran bebés. La detención se produjo luego de que el Tribunal Oral Criminal N° 5 de Quilmes diera la orden tras un pedido de la fiscal del caso.

La fuerza provincial ingresó cerca de las 19 horas del viernes al Country Fincas de Iraola en Berazategui, con la intención de detenerlo pero Bustince no se encontraba en su domicilio. Los efectivos comenzaron rápidamente un operativo de rastrillaje en la zona de Berazategui y Quilmes para dar con su paradero. 

Luego de una búsqueda que duro unas tres horas, sorpresivamente para los investigadores Bustince volvió a su casa donde agentes de civil hacían guardia. Quedó detenido minutos antes de la medianoche de este viernes.

Tuvieron que pasar 1509 días desde que lo condenaron hasta su arresto, con un sinfín de sufrimientos por parte de sus hijos para que la Justicia se decida a privarlo de su libertad. La condena está triplemente confirmada: en primera instancia, en Casación y en Corte Suprema provincial. Sin embargo, durante este tiempo no lo detuvieron. Otro de los cuestionamientos que desde un primer momento se hizo fue la cantidad de años que se le dieron. Cinco y medio para una persona que violó a dos menores de edad en reiteradas oportunidades, y que además son sus hijos, parece poco.

Sistemáticamente, Bustince esquivó la cárcel por que dos de los tres jueces del TOC N°5 votaron siempre a favor de su libertad. La única mujer del Tribunal, la doctora Mónica Rodríguez, fue la que constantemente insistió para que se cumpla la ley y para que desde un primer momento el acusado quede detenido.

El caso fue visibilizado la semana pasada cuando su hijo mayor, Santiago, que el martes se recibió de médico, decidió exponer en redes sociales los padecimientos que su madre y sus hermanos, aún menores, sufrían hasta el día de hoy.

Los chicos seguían cruzándose todos los días con su abusador. Bustince padre omitía hacer caso a una orden perimetral y vivía a pocos metros de su familia. "Cada vez que voy al gimnasio lo veo. Me mira y se ríe irónicamente. Mis hermanos cuando caminan por el barrio también se lo cruzan. Vivimos un infierno", decía Santiago.

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